Conclusiones

junio 12, 2008

Una de nuestras mayores sorpresas, a lo largo de la realización de este trabajo, fue descubrir que la mayoría de las personas a las que se le preguntaba sobre cuál era su recuerdo o conocimiento de la Avenida de la Luz y que relación les vinculaba a este espacio, no sabían contestar porque desconocían su existencia pasada. Fueron muy pocas personas, en su mayoría de avanzada edad, las que nos pudieron dar un reflejo vago sobre los recuerdos de este espacio. La Avenida de la Luz, lugar que ejemplificaba el progreso de una época había desaparecido o se había dejado desaparecer de la memoria histórica de una ciudad como Barcelona.

Este proyecto que nace con la pretensión de gestar una nueva ciudad bajo la epidermis de la ya construida. Evidencia la teoría de Lefèvre, en el que el diseño de un espacio no tiene porque ser interpretado según los fines para los que nace, donde se pretenden unos usos inicialmente acotados. La realidad de lo urbano, una vez más, pone en entredicho la ficción de la ciudad, de lo reglamentado; que pretende generar unos usos sobre el espacio los cuales se rinden a la irrealidad de lo ideado en un despacho.

“El 13 de mayo de 1940, la empresa explotadora concedió el arrendamiento a Jaime Sabaté Quixal -recientemente fallecido-, quien el pasado año en un reportaje publicado en “La Vanguardia”, explicaba cuál era su proyecto inicial: “Mi idea era hacer una ciudad subterránea en pleno centro. Tiendas, bares, cines. todo muy bien arreglado. Muy bien iluminado y decorado. El proyecto significaba enlazar la plaza de Cataluña con la de Urquinaona. Y ya ve…, la cosa quedó en un pasillo que no va a ninguna parte”

La Vanguardia, jueves, 7 de julio, 1988_ pag 29

Así se pronunciaba el diseñador de esta iluminada idea sobre los usos formales para los que inicialmente se pretendía que existieran en este proyecto. Un complejo deportivo, salas de cine, comercios, salón del automóvil…, para quedar finalmente en un pasillo.

El intercambiador aunque atiende a otros usos menos formales, la idea inicial alude únicamente al paso de personas sin la más mínima intención de que se realicen otros usos. La carencia de mobiliario y de servicios, excepto un pequeño bar en el que se sirven “menús de paleta” a 8 euros y cervezas a 1 euro, hacen del espacio un lugar diáfano en el que pararse en a mitad de camino resulte incomodo o poco apetecible. Nadie se para en el centro para experimentar el efecto de campana sonora que en este lugar, debido a su geometría, se genera.


Tras una serie de visitas al recinto con la finalidad de observar lo que allí acontecía hemos podido recoger una serie de datos que nos pueden facilitar pistas de los comportamientos de los usuarios.

El intercambiador de líneas es un espacio interesante por la cantidad de situaciones que se generan al margen de para lo que inicialmente se había diseñado, basicamente como punto de tránsito para un número elevado de usuarios.
En los diferentes días que hemos podido ir a observar y fotografiar, hemos coincido con eventos como por ejemplo el de un grupo de chicos que bailaban breakdance. En este momento la plaza pasa a ser de un mero lugar de tránsito en un escenario improvisado en el que todo el mundo puede pararse a ver el espectáculo. Dadas las dimensiones de éste, esto no entorpece demasiado la función principal del espacio, y los usuarios pueden circular relativamente sin problemas pese a que exista algún tipo de intervención. Además de este grupo de breakdance, cada viernes existe un grupo de gospel que imparte conciertos regularmente. Los grupos de música han encontrado un sitio con buena acústica y un volumen de público elevado que les permite obtener mayores beneficios.

Otro fenómeno que hemos encontrado en este espacio y que todavía prevalece desde que se cerrase la Avenida de la Luz es la afluencia de indigentes. Vimos varios ejemplos en los que se colocan en el intercambiador para dormir y beber alcohol.



En el periodo de observación centrado en las salidas, llegamos a varias conclusiones:

a) Las salidas que se realizan procedentes del Metro (líneas L1 y L3) toman en un porcentaje muy elevado la salida de Ramblas y en menor grado la salida de Bergara. La salida de Pelai, al situarse fuera de intercambiador no entra dentro del alcance de los usuarios y por tanto no entra tan en mayor medida dentro de sus opciones.

b) La afluencia de personas que acaban en el intercambiador procedentes de FGC es menor que en el caso de los que salen del Metro, ya que éstos cuentan con una salida a medio camino a Bergara y otra un poco más avanzada a calle Pelai. La única opción por parte de los usuarios de FGC para llegar a la plaza del intercambiador es o bien por tomar alguna de las dos líneas de metro o para dirigirse a la salida de Ramblas, para evitar todos los cruces y atascos que podrían suponer el llegar hasta las Ramblas tomando otras salidas.

La entrada al servicio de FCC se hace desde tres puntos diferenciados. Por un lado tenemos a los viandantes que a través de los Metro pasan por el intercambiador. Estos viajeros llegan al intercambiador desde cualquier punto de Barcelona. Su paso por el intercambiador podríamos decir que es de flujo intermitente, ya que atraviesan este espacio según el ritmo de llegada del Metro. Sin embargo los flujos de entrada por Ramblas, Pelai y Bergara suelen ser bastante más continuos.

Los flujos de viandantes o usuarios del servicio metropolitano de Barcelona los hemos dividido en tres variantes, entradas al metro, entradas a FCC y salidas.En este primer punto trataremos de los flujos de entrada a la L1 y L3 de Metro.

La entrada al servicio de Metro se hace desde tres puntos diferenciados. Por un lado tenemos a los viandantes que a través de los FCC pasan por el intercambiador. Una mayoría de estos viajeros suelen venir de zonas limítrofes a la ciudad Condal por motivos variados como trabajo, negocios, compra, ocio, etc… Su paso por el intercambiador podríamos decir que es de flujo intermitente, ya que atraviesan este espacio según el ritmo de llegada de los ferrocarriles. Son momentos en los que la entrada de metro se ve saturada pero rápidamente se despeja. Sin embargo los flujos de entrada por Ramblas y Bergara suelen ser bastante más continuos y nunca llegan a saturar el espacio excepto en los momentos en los que entran grupos compactos de turistas o excursiones de escolares… Sin embargo la entrada de Ramblas suele tener considerablemente más entradas que la entrada de Bergara, creemos que se debe a que es una entrada directa desde un paseo peatonal.

En la actualidad, al pasear por el interior de la antigua Avenida de la Luz encontramos un espacio totalmente transformado, apenas reconocible si no fuera porque las columnas aún se han mantenido visibles al público; en el que se ubica la cadena de productos cosméticos “Sephora”.

junio 11, 2008

El grupo conocido como “Loquillo y los Tragloditas”, editan un single de cuestionable calidad artístico musical pero que a la vez refleja el esperitu decadente en el que se encuentra en eso momentos la famosa Avenida.

En 1988, como refleja la prensa local, la Avenida de la luz esta imbuida en una decadente situación de la cual tendrá muchas dificultades para volverse a recuperar, si lo logra.

“Els establiments que encara hi sobreviuen no revelen cap síntoma de prosperitat. Pocs clients, gairabé sempre els mateixos “, poc volom de negoci son les principals característiques de les botigues de l´Avinguda de la Llum. Tot u això, els deu bars, la sala de cinema pornogràfic i els billars són els negocis que es reparteixen la major part del reduït públic.”