Anticipo y promesa de la ciudad de la luz

El emplazamiento inicial trataba por un lado de cubrir las necesidades de tránsito de las personas que desfilaban a los Ferrocarriles de Catalunya. Delegando ésto en un segundo plano la intencionalidad de este espacio era fundamentalmente comercial.

El ideador de todo esto, Jaime Sabaté se propuso romper las tinieblas subterráneas construyendo un complejo comercial con toda clase de servicios, 5 avenidas (una de ellas, la Avenida de la Luz) que conformarían lo que llamaban la ciudad de la luz que contaría con una serie de servicios como:

• Pastelerías
• Jugueterías
• Camiserías
• Ultramarinos
• Sastrería
• Corbatería
• Perfumería
• Tienda de deportes
• Relojerías
• Cristalerías
• Salas de cine

No siendo suficiente la magnitud del proyecto, se barajaban como posibles opciones, la creación de un palacio de deportes, con piscinas para competiciones acuáticas, además de la creación de un parking subterráneo comprendido entre el paseo de Gracia y la calle de Balmes con la intención de poder albergar allí un gran salón del automóvil.

La prensa del momento calificaba del proyecto como “una fantasía de las mil y una noches”, algo que “asombrará a propios y extraños”, “algo inédito en el mundo de la belleza y practicismo incomparable”. Tanto es así que sirvió de modelo en la estación nº 3 de París para establecer algo similar allí y recibió elogios por parte del New York Times.

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