Intercambiador: Usos formales

junio 12, 2008

“El 13 de mayo de 1940, la empresa explotadora concedió el arrendamiento a Jaime Sabaté Quixal -recientemente fallecido-, quien el pasado año en un reportaje publicado en “La Vanguardia”, explicaba cuál era su proyecto inicial: “Mi idea era hacer una ciudad subterránea en pleno centro. Tiendas, bares, cines. todo muy bien arreglado. Muy bien iluminado y decorado. El proyecto significaba enlazar la plaza de Cataluña con la de Urquinaona. Y ya ve…, la cosa quedó en un pasillo que no va a ninguna parte”

La Vanguardia, jueves, 7 de julio, 1988_ pag 29

Así se pronunciaba el diseñador de esta iluminada idea sobre los usos formales para los que inicialmente se pretendía que existieran en este proyecto. Un complejo deportivo, salas de cine, comercios, salón del automóvil…, para quedar finalmente en un pasillo.

El intercambiador aunque atiende a otros usos menos formales, la idea inicial alude únicamente al paso de personas sin la más mínima intención de que se realicen otros usos. La carencia de mobiliario y de servicios, excepto un pequeño bar en el que se sirven “menús de paleta” a 8 euros y cervezas a 1 euro, hacen del espacio un lugar diáfano en el que pararse en a mitad de camino resulte incomodo o poco apetecible. Nadie se para en el centro para experimentar el efecto de campana sonora que en este lugar, debido a su geometría, se genera.

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